¿Alguna vez has contado cuántos botes de suplementos tienes en tu armario? Magnesio, Vitamina D, Omega-3… Cada año, miles de personas en España gastan una pequeña fortuna en productos que compran por recomendación o por anuncios.
Pero la realidad científica es que la mayoría de esos suplementos terminan en el desagüe. Sin datos sobre tu biología, podrías estar saturando tu cuerpo con sustancias que no necesita o que no puede procesar.
Seguir una pauta de suplementación sin leer primero ese manual es como intentar montar un motor de alta precisión a ciegas.
1. Biodisponibilidad: Tu genética determina si eres un metilador eficiente. Si no, esa Vitamina B12 barata es inútil para ti.
Saturación: Demasiados nutrientes sin orden pueden anular su efecto entre sí.
Inflamación Invisible: En etapas como la menopausia, el cuerpo gestiona los nutrientes de forma distinta. Sin medir marcadores de inflamación, podrías estar agravando la fatiga.
Test de ADN (Genética): Tu mapa biológico y necesidades exactas — 290 €.
Decodificación Dual (ADN + Epigenética): El ‘Gold Standard’ — 450 €.